El GPS y la orientación

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¿Te acuerdas de los mapas? Ahora nos parecen cosa del pasado y nada útiles comparados con la tecnología que hoy en día tenemos a nuestro alcance, pero en su día no podían faltar en la maleta si estábamos preparando nuestro viaje.

El GPS (Global Positioning System) ha provocado que nos olvidemos por completo de los antiguos mapas de carreteras que solíamos llevar en el maletero del coche o que pedíamos en la recepción del hotel de nuestro lugar de vacaciones. Aunque, todavía hay gente que se resiste a no llevar en su coche estos mapas, el gps es la opción más práctica y manejable para manejarnos en lugares que no conocemos pero, ¿es saludable el uso del GPS para nuestro cerebro?

Algunos recientes estudios hablan de que el uso extendido de este tipo de dispositivos afecta a la estimulación de algunas partes del cerebro relacionadas con el sentido de la orientación. Ahora, el perderse ya no asusta, siempre y cuando tengas disponible un teléfono inteligente con conexión a internet y tengas activo el GPS. Hemos perdido el miedo a estar en un lugar desconocido porque sabemos que el GPS nos ayudará a llegar a nuestro destino, al igual que probablemente podría ayudarnos el haber memorizado la ruta en nuestro cerebro.

El GPS se ha convertido en la herramienta básica para ir de un sitio a otro en lugares que no conoces de cualquier parte del mundo y escoger la ruta más acertada para ahorrar tiempo. Sin embargo, esto tiene ciertas consecuencias sobre nuestro cerebro ya que no ejercitamos su uso ni nos obligamos a recordar los recorridos que son útiles en nuestro día a día. Se puede decir que, básicamente confiamos más en el GPS que en nuestro sentido de la orientación y esto hace que no queramos entrenar nuestro cerebro para recordar rutas, lugares etc…

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La actividad del cerebro disminuye cuando no la ejercitamos por eso es conveniente intentar recordar una ruta o utilizar más a menudo el sentido de la orientación, fijarse en los detalles y aspectos que puedan llamar la atención de un camino y evitar con ello, el uso innecesario del GPS.

3 rutinas para entrenar el cerebro

Con unas sencillas rutinas diarias podemos ayudar a mejorar la actividad de nuestro cerebro y a mantenerlo en forma.

  • Elegir una alimentación que ayuda a estimular las neuronas para mejorar su funcionamiento, como el pescado, la fruta o la verdura
  • Realizar una actividad física regular contribuye a mejorar el estado del cerebro y su funcionamiento
  • Gestionar adecuadamente las emociones para evitar que dañen el estado de nuestra memoria

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